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DIVAS DEL OSCAR

Por: Eduardo Venegas                         
Ilustración: Ana Navarro

La industria cinematográfica de Hollywood vivirá su noche más esperada del año el 4 de marzo, cuando la Academia entregue una vez más sus prestigiados premios. El Oscar cumple 90 ediciones y decidimos celebrarlo con estas siete ganadoras de la estatuilla, por la huella que han dejado en la historia del galardón más emblemático del cine. Ellas son las Divas del Oscar.

Katharine Hepburn

Ganó el Oscar a la Mejor Actriz por apenas su tercera película, Morning Glory -1932-33-. De personalidad poderosa y dominante, al terminar de rodar Suddenly, Last Summer, Hepburn escupió en el rostro al director Joseph Mankiewicz, pues este había considerado reemplazar a su coestrella, Montgomery Clift, por su problema de adicciones. Tardó más de 30 años en volver a ganar la estatuilla, pero la espera valió la pena: las de 1967 -Guess Who’s Coming To Dinner-, 68 -The Lion in Winter- y 81 -On Golden Pond- la colocaron como la máxima ganadora del Oscar, que nunca acudió a recibir. Sólo asistió en 1974 para entregar un premio y grabó su sello: “Soy el ejemplo vivo de que una persona puede esperar 41 años para dejar de ser egoísta”.

Meryl Streep

Sus actuaciones en Kramer vs. Kramer (1979), Sophie’s Choice (1982) y The Iron Lady (2011) le dieron tres Óscares. “Cuando dijeron mi nombre tuve la sensación de escuchar a la mitad del país diciendo: ‘Oh, no… Vamos, ¿por qué? ¿Ella? ¿Otra vez?’, pero en fin”, dijo divertida en su discurso de aceptación al ganar el más reciente, por su interpretación de Margaret Thatcher. En una carrera de más de 40 años, Mary Louise Streep ha desempeñado roles icónicos y diversos -como la despiadada Miranda Presley, en The Devil Wears Prada- que la han hecho una cara casi omnipresente entre las aspirantes al Oscar, pues desde su primera nominación, en 1978, es difícil encontrar un año en que no aparezca.

Cate Blanchett

¿Qué mejor forma de cimentar tu legado en el Oscar que sobre la máxima ganadora del Oscar? Eso es justo lo que la actriz australiana hizo. Su interpretación de Katharine Hepburn en The Aviator -2004- le valió el premio a Mejor Actriz de Reparto. “Cuando interpretas a alguien tan terriblemente bien conocida como Katharine Hepburn, necesitas toda la ayuda posible”, dijo tras ser anunciada. La capacidad de Blanchett quedó plasmada en forma escalofriante y conmovedora con su rol como Jeanette Jasmine Francis en Blue Jasmine -2013-, un papel con claras reminiscencias de la protagonista de A Streetcar Named Desire, Blanche DuBois, que ella misma interpretó antes en teatro.

Jessica Tandy

Originaria de Londres, pero radicada en Estados Unidos desde mediados de los 50, comenzó su carrera en el teatro, donde se convirtió en una figura reverenciada, como indican los tres Tonys que ganó -el primero de ellos por su Blanche DuBois-. En el cine, no obstante, el máximo galardón tardó en llegar. Tanto, que se convirtió en la ganadora más veterana cuando, en 1989, con 80 años, fue coronada como Mejor Actriz por su inolvidable papel en Driving Miss Daisy, donde dio vida a una mujer que entabla una improbable amistad con su chofer, interpretado por Morgan Freeman. Ella explicaba su devoción a su labor hasta una edad tan avanzada diciendo: “Lo que hace que la vida valga la pena es el trabajo”.

Hattie McDaniel

Como Mejor Actriz de Reparto por su papel de Mammy en Gone with the Wind -1939- ganó el primer Óscar para una persona negra. Hija de esclavos, McDaniel luchó toda su vida contra los prejuicios raciales, que le impidieron acudir al estreno de la cinta en Atlanta -Clark Gable amenazó con no asistir, pero ella lo convenció de retractarse-. Por el mismo motivo, tras recibir el Premio de la Academia, se dirigió a una mesa al fondo del hotel donde se realizó la ceremonia, mientras el resto del elenco se sentaba al frente. A quienes la criticaban por aceptar roles de servidumbre, les decía: “Gano 700 dólares semanales interpretando a una sirvienta. Si lo fuera, ganaría siete”. Su memoria es el recuerdo de que la lucha por la verdadera igualdad continúa.

Emma Stone

Hay una esencia indefinible, ambigua, en Emily Jean Stone, que la dota del porte de una glamurosa estrella de Hollywood y del encanto inocente de una chica ajena a la compleja industria del cine. Con su versatilidad, se ha desempeñado lo mismo en comedias románticas, como pareja de Spider-Man, como musa de Woody Allen o, tal como en la película que le dio el Óscar a la Mejor Actriz, La La Land -2016-, como aspirante a actriz -igual que ella misma fue alguna vez-. El director del filme, Damien Chazelle, explica el raro encanto de Stone: “Es muy moderna, pero hay algo atemporal en ella también”. Es posible que ahí, en lo indescifrable de su personalidad, radique gran parte del poder en la pantalla de la más reciente ganadora del premio.

Luise Rainer

Thomas Mann aseguró: “Luise Rainer en un escenario es pura poesía”. Nacida en Alemania, se embarcó rumbo a Estados Unidos en 1935, tras la llegada de los nazis al poder. Tenía 25 años y una formación teatral que le había valido un contrato con la MGM. Su primer Oscar llegó con su segunda película, The Great Ziegfeld -1936-; la crítica afirmó que la escena que le valió el premio fue donde Anna Held -actriz real a la que dio vida- se despide por teléfono de su concubino y le desea suerte, antes de desmoronarse en llanto. Al año siguiente, con The Good Earth, se convirtió en la primera persona con dos Oscares consecutivos. Parecía la gloria, pero ahí inició el declive de su carrera, con roles que, según ella misma, “no estaban a la altura” de su calidad.